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La chirigota “Los hombres de Paco” en el COAC 2026 arranca con frescura, crítica y sello propio

La chirigota gaditana “Los hombres de Paco” debutó en preliminares del COAC 2026 con un pase descarado y muy gaditano, combinando crítica al propio Concurso, humor local y una interpretación fresca que consolidó el estilo de “los pibes”

La chirigota “Los hombres de Paco”, procedente de Cádiz, fue una de las agrupaciones más esperadas del primer día de preliminares del COAC 2026 en el Gran Teatro Falla, y el ambiente previo ya anticipaba el interés que genera esta formación joven. Tras su estreno en 2025 con Una chirigota con ShoniKet3, la agrupación confirmó una continuidad estilística marcada por el desparpajo, el pulso gaditano y un humor que conecta con el público desde la primera cuarteta.

El tipo representó a la fauna caletera que custodia el busto de Paco Alba y la entrada del canal: pies descalzos, algas, caballa, bicicletas y un imaginario muy reconocible para el espectador local. El recurso fue eficaz por proximidad, identidad y lectura inmediata, sin necesidad de excesos explicativos. En lo interpretativo, la chirigota entró desde el inicio con soltura, confirmando el principal valor del grupo: el ritmo interno y el uso de la ironía como mecanismo principal del humor.

La presentación funcionó como carta de identidad. Definió personaje, contexto y tono: borderío eficaz, ironía fina y referencias explícitas a la cultura gaditana contemporánea, con guiños a figuras del entorno carnavalesco. La escena respiró naturalidad, con una comicidad que no depende tanto del texto como de la forma de decirlo. El personaje caletero se explotó con inteligencia, con una mezcla de descaro y ternura que el público reconoció de inmediato.

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El primer pasodoble abordó la crítica al propio Concurso, denunciando la falta de cambios reales pese a meses de reuniones y acuerdos, para rematar con el giro humorístico de aceptar “lo de siempre” porque ello permite conseguir entradas para familiares. La letra equilibró reivindicación y humor, una mezcla que favorece el género y que en este caso se defendió con solvencia. La música, a 3×4 clásico y reconocible, acompañó con fluidez. Fue un buen pasodoble de apertura, contextual y con sello propio.

El segundo pasodoble giró hacia la crítica política, centrándose en los recortes en sanidad pública en Andalucía, los tiempos de espera y las subvenciones a sectores ajenos al ámbito sanitario. El remate, comparando la inversión en la restauración de la Virgen de la Macarena con la falta de recursos para cribados, provocó una reacción visible: parte del público se puso en pie y hubo gritos de apoyo documentados desde platea. Fue el primer momento de tensión política del Concurso. Aun así, en lo literario el primer pasodoble resultó más redondo y mejor equilibrado.

Los cuplés fueron irregulares. El primero, el mejor de la tanda, jugó con el frío del supermercado “Súper Carmela” y lo comparó con el que iba a pasar Lucas viendo a Andy cantar en la comparsa de García Ruiz tras la ruptura del dúo musical. El guiño contextual tuvo buena aceptación y mostró el manejo de actualidad que caracteriza al grupo. El segundo cuplé —sobre un obispo intentando ligar con quien le entrega una notificación judicial— quedó más largo y menos preciso en el golpe, confirmando una bajada respecto al primero. El estribillo, fresco y funcional, mantuvo la complicidad con el público.

El popurrí ilustró las virtudes y limitaciones del pase: mucho desparpajo, humor local y lectura generacional, pero con altibajos en el ritmo y cierta dispersión temática. Hubo momentos brillantes de humor costumbrista y un golpe especialmente celebrado enseñando a mariscar al alcalde Bruno García, que entró muy bien en el patio de butacas. No todas las bromas funcionaron al mismo nivel, y el bloque pidió más equilibrio entre musicalidad y comicidad, pero el personaje se explotó con eficacia.

En lo interpretativo, la chirigota destacó por su frescura y desinhibición. El bloque actúa como colectivo y no como suma de individualidades, lo que potencia la naturalidad y el tono juvenil. La afinación y el empaste presentan margen de mejora, especialmente si el grupo aspira a competir más arriba, pero el público premió el estilo antes que la técnica.

El balance global describe una chirigota muy gaditana, irónica y con sello propio, que ofrece momentos de gran conexión y que confirma que “los pibes” ya tienen un hueco reconocible en el Concurso. Es un pase que se disfruta más por actitud y identidad que por construcción formal del repertorio, pero que deja un poso claro: el estilo está.





















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