La Esencia reafirma su solvencia clásica en las semifinales del COAC 2026 sin encontrar el golpe decisivo
El coro gaditano ofrece en las semifinales del COAC 2026 un repertorio muy bien interpretado y de fuerte carga identitaria, apoyado en el oficio y la musicalidad, aunque con un discurso previsible y sin sorpresa diferencial
El coro La Esencia abrió la última sesión de semifinales del COAC 2026 en el Gran Teatro Falla confirmando su condición de agrupación habitual en las fases altas del Concurso. El grupo gaditano, con letra de David Fernández Romero y Raúl Rodríguez Martínez y música de Manuel Enrique García Rosado, José Manuel Pedrosa Rodríguez y Antonio Rodríguez Pino, defendió un repertorio asentado en el gaditanismo clásico y la herencia cultural, bien ejecutado y con un alto nivel interpretativo, aunque sin lograr un impacto definitivo que marcara distancias dentro de una modalidad especialmente exigente.
Desde la presentación, el coro dejó clara su apuesta estética y conceptual. La propuesta viaja a las grandes finales de los años ochenta, tanto en lo musical como en lo escenográfico, con plumeros, flores y una recreación de la antigua “punta prensa” que introduce un componente metacarnavalero reconocible para el aficionado veterano. El mensaje se articula en torno a la idea del ADN del gaditano como herencia inevitable, una esencia que se transmite por naturaleza y que permanece incluso cuando se intenta huir de ella. El arranque funciona por timbre, empaste y atmósfera, más que por un impacto narrativo fuerte.
En el desarrollo de los tangos se concentra buena parte del peso discursivo del repertorio. El primero se plantea como un homenaje a los cuerpos de seguridad y al Ejército, reivindicando su papel actual en la ayuda a la ciudadanía frente a tragedias y accidentes, y marcando distancia con los símbolos del pasado franquista. La copla parte de un planteamiento ético claro, pero su ejecución resulta contenida y no termina de romper en el teatro, con un mensaje que genera más reflexión que emoción y que se percibe algo plano en su desarrollo.
El segundo tango eleva el nivel del pase y se sitúa como el momento más sólido del coro. La letra aborda las políticas de extrema derecha en materia de inmigración, denunciando la hipocresía de quienes piden deportaciones mientras se benefician de la mano de obra extranjera en el campo, el servicio doméstico o los trabajos peor pagados. La copla señala con claridad el clasismo disfrazado de racismo y contrapone el rechazo al inmigrante pobre con la tolerancia hacia el capital extranjero. El mensaje llega con mayor coherencia y fue mejor recibido por el público, aportando el tono crítico que el repertorio necesitaba.
La tanda de cuplés dejó sensaciones más discretas. El primero, centrado en el coste desmedido de las celebraciones infantiles actuales, se quedó corto en desarrollo y recorrido humorístico. El segundo, apoyado en el conocido patinazo televisivo de Sonsoles Ónega sobre Cádiz, resultó algo más efectivo, aunque su impacto fue limitado dentro del conjunto. El estribillo acompaña sin destacar, cumpliendo una función estructural pero sin convertirse en uno de los elementos recordados del pase.
El popurrí reafirma el discurso identitario del coro y vuelve a poner en valor uno de sus grandes activos: la interpretación. El trabajo instrumental es notable, con el contrabajo como eje sonoro y la incorporación de aires caribeños bien integrados en la estructura musical. El recorrido es coherente y el cierre resulta sólido, aunque sin sorpresa ni un giro final que eleve el conjunto por encima de lo ya conocido.
En el plano interpretativo, La Esencia ofrece un nivel muy alto. El empaste es notable, el timbre reconocible y la seguridad escénica constante durante toda la actuación. El grupo canta con oficio y convicción, sosteniendo un repertorio que se apoya más en la forma que en el riesgo creativo. La dirección se muestra firme y el conjunto transmite experiencia y control del escenario.
La valoración global del pase es la de un coro correcto y bien ejecutado, suficiente para competir en semifinales, pero no decisivo. La Esencia reafirma su línea continuista y su defensa del gaditanismo como núcleo del discurso, aunque la idea se percibe demasiado transitada y sin un golpe emocional o conceptual que marque diferencia frente a otras propuestas de la modalidad. Un repertorio sostenido por el oficio y la calidad musical, más cercano a la inspiración controlada que a la sorpresa.























