La Junta alerta de que el acuerdo sobre Gibraltar deja sin control los rellenos con impacto en la costa andaluza
La consejera de Sostenibilidad advierte de que el acuerdo sobre Gibraltar y su relación con la UE tras el Brexit no concreta el control ambiental de los rellenos en el Peñón, con posibles efectos en el litoral del Campo de Gibraltar.

La Junta de Andalucía ha expresado su preocupación por el tratamiento que el acuerdo sobre Gibraltar, destinado a regular la relación del Peñón con la Unión Europea tras el Brexit, da a los rellenos que se ejecutan en su litoral. El Gobierno andaluz considera que el texto deja este asunto “al libre albedrío” de las autoridades gibraltareñas, pese a su impacto en la costa del Campo de Gibraltar.
La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Catalina García, manifestó este lunes en declaraciones a Canal Sur Radio que el Ejecutivo autonómico teme las consecuencias medioambientales de esos trabajos. Según explicó, los rellenos tienen “un impacto importantísimo” porque pueden modificar las mareas que llegan a la costa andaluza y alterar la flora y fauna marina.
García señaló que la Junta no ha participado en la elaboración del acuerdo y que esa falta de intervención ha provocado, a su juicio, que no se concreten “elementos claves” en materia ambiental. En este sentido, afirmó que el documento no recoge de forma expresa garantías sobre el control de los proyectos de ampliación o ganancia de terreno al mar que se desarrollan en Gibraltar.
La consejera indicó que lleva “meses” enviando comunicaciones al Ministerio de Asuntos Exteriores para trasladar esta preocupación. En esas misivas, según detalló, la Junta ha advertido de que en la zona de los rellenos no se estaría cumpliendo con la normativa internacional en materia medioambiental y de que no existe un control suficiente sobre sus efectos.
El acuerdo sobre Gibraltar, pendiente de su desarrollo definitivo entre la Unión Europea y el Reino Unido, regula aspectos como la movilidad, la cooperación y determinados estándares normativos tras la salida británica de la UE. Sin embargo, el Gobierno andaluz considera que el texto no asegura mecanismos claros de supervisión ambiental en el área del Estrecho Oriental.
En particular, la consejera recordó la existencia de una Zona de Especial Conservación (ZEC) en esa área marina, figura de protección incluida en la Red Natura 2000. Según expuso, el tratado no menciona de forma explícita esta protección, lo que podría dejar su aplicación sujeta a la interpretación de las autoridades gibraltareñas.
García subrayó que la Junta no tiene competencias directas para intervenir en este ámbito, ya que se trata de una materia que corresponde al Estado a través del Ministerio de Asuntos Exteriores. No obstante, insistió en que los efectos de los rellenos “afectan directamente a la costa andaluza, a España y al Campo de Gibraltar”, por lo que ha reclamado mayor concreción en el marco acordado.
Desde el Ejecutivo autonómico se teme que la ausencia de referencias detalladas en el acuerdo pueda dificultar la supervisión futura de los proyectos que se desarrollen en la zona. La consejera apuntó que el Gobierno andaluz esperaba que el tratado recogiera de manera “muy clara” las garantías ambientales vinculadas a estas actuaciones.
El Campo de Gibraltar mantiene una estrecha relación económica y social con el Peñón, lo que convierte cualquier cambio normativo o infraestructural en un asunto de interés para la comarca. En este contexto, la Junta considera que el acuerdo sobre Gibraltar debe contemplar de forma expresa los posibles efectos territoriales y ambientales en la costa andaluza.
Por el momento, el Ministerio de Asuntos Exteriores no se ha pronunciado sobre las declaraciones de la consejera. La Junta ha reiterado que seguirá trasladando al Gobierno central su preocupación por la afectación ambiental y territorial que, a su juicio, puede derivarse de los rellenos si no se establecen controles específicos en el marco del nuevo acuerdo.
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