La utopía

Thomas More (1527), de Hans Holbein el Joven.

Thomas More (1527), de Hans Holbein el Joven.

Las utopías han tenido una gran importancia como ejercicios intelectuales que los pensadores han realizado con el fin de presentar un programa o proyecto político para el futuro como alternativa a un presente que consideraban nocivo o lleno de injusticias. También, se han creado utopías negativas -distopías- que anunciaban un mundo controlado por poderes que se escapaban a la voluntad de los hombres. Intentemos dar algunas claves sobre las utopías en este artículo.

Por utopía se conoce un conjunto de ideas y valores que, aunque aceptando su carácter difícilmente realizable, se exponen y explican como un programa o proyecto político. El término es de origen griego: “no y lugar”, vendría a significar. El concepto moderno aparece con el famoso libro de Tomás Moro al imaginar su isla feliz sin conflictos, publicado en 1516, aunque con clara influencia de la República de Platón. La obra de Moro nace en un contexto histórico muy determinado que provoca en muchos pensadores una reflexión que, por un lado era crítica con la sociedad en la que vivían pero, por otro lado, les permitía comprobar, gracias a los descubrimientos geográficos, que había otros espacios donde se podían construir mundos mejores. Así pues, Tomás Moro, Tommasso Campanella con La Ciudad del Sol y Francis Bacon y su Nueva Atlántida establecieron en sus obras lo que sería el género de la utopía: una crítica al sistema de valores imperante y una alternativa al margen de esa realidad.

Los socialistas utópicos (Fourier, Cabet, Saint Simon, Morris, etc..), en plena Revolución Industrial, al observar sus terribles consecuencias sociales, buscaron construir comunidades autosuficientes como modelos opuestos al capitalismo triunfante. Curiosamente, aunque el marxismo y el anarquismo parezcan muy alejados del socialismo utópico por su componente revolucionario, ambos formularon sendas utopías futuras, sin clases, ya sea a través de la revolución organizada y con la etapa previa de la dictadura del proletariado del primero, ya sea mediante la revolución espontánea del segundo. Los anarquistas, por su parte, generaron no poca literatura utópica. En este sentido, algunos autores piensan que, en realidad, todas las ideologías que nacen en la época contemporánea tendrían algo de utópico desde el momento que prometen un final donde se solucionarían los conflictos y habría concordia social.

En casi todas las utopías aparece un hombre nuevo, libre de las ataduras que le impiden ser libre en este mundo, donde la violencia desaparecería, y donde no habría propiedad privada, casi siempre considerada como nefasta y generadora de conflictos, con división de tareas entre las intelectuales y las manuales, y donde reinaría la igualdad. Pero, aunque se pueden rastrear ideas o rasgos comunes entre todas las utopías, hay, como decíamos, al principio, utopías negativas y que prefiguran un mundo de fuerte control sobre hombre, frente al ideal del hombre libre sin poderes o gobiernos que le tiranicen. La utopía negativa más famosa es la de George Orwell, 1984, toda una pesadilla totalitaria, aunque con el precedente de la primera distopía titulada Nosotros del ruso Zamitain, y sin olvidar, por supuesto, Un mundo feliz de Aldous Huxley.

La utopía ha sido considerada por algunos como un ideal inalcanzable, fruto de la fantasía y despachada, en algunos casos, con desdén. Hay que piensa que las utopías pueden conducir al totalitarismo, pero para otros autores, la utopía ha representado el anhelo de muchos hombres y mujeres hacia la construcción de un mundo mejor frente a realidades laceradas de profundas desigualdades. En la actualidad, el concepto se está revalorizando, precisamente, porque se piensa que las llamadas utopías negativas, las descritas por Zamiatín, Orwell o Huxley, son las actuales sociedades de masas manipuladas por un poder que emplea con mucho éxito la tecnología, y que, por lo tanto, merece la pena seguir luchando por la construcción de utopías positivas.

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1 Comentario en "La utopía"

  1. Antonio S.M. | 3 mayo, 2016 at 09:35 |

    Excelente y clarificador. Para mi desde que leo a Eduardo me he formado en concepto a sociales que tenía difusos ….

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