‘Los que la tienen de mármol’ revive el humor funerario en el COAC 2026 con un tipo contundente y buena acogida
La chirigota del Molina y el Melli regresa al registro que mejor domina con una apuesta escénica potente y un repertorio que mezcla humor negro y crítica social
La chirigota Los que la tienen de mármol volvió al Gran Teatro Falla con una propuesta que juega con el humor funerario como motor del repertorio y un tipo que convirtió el escenario en un cementerio con nichos dispuestos en tres alturas. La imagen, impactante desde el primer golpe de escena, definió el tono de un pase que recupera el ADN del tándem formado por José Antonio García Molina y Jesús Manuel Selma ‘El Melli’ tras el desliz competitivo del pasado concurso. La muerte, tratada aquí como espacio para la risa y no como tabú, funcionó como hilo conductor y disparador de una chirigota que volvió a sentirse cómoda en el terreno que ya domina.
La presentación dejó claras las claves: muertos que se resisten a abandonar el Carnaval, alquileres de nicho “que están para morirse”, panteones “pitillo” y remates rápidos envueltos en un humor negro con el que la agrupación conecta bien con el patio de butacas. La escenografía fue uno de los elementos más celebrados del pase. El trabajo técnico permitió cantar tumbados, de pie y en vertical, manteniendo la musicalidad y el compás pese a la disposición poco habitual. La puesta en escena, reforzada por Arte Vida Factory, sorprendió por resolución y detalle.
El primer pasodoble reivindicó el vínculo entre difuntos y Carnaval con un 3×4 que “revive” al muerto cuando suena el trío. Fue una copla metacarnavalera en el sentido más literal del término y una de las mejores ideas del repertorio. La segunda letra dio el giro serio del pase al abordar el caso de Sandra Peña, la menor sevillana que se quitó la vida tras sufrir acoso escolar. La chirigota optó por el enfoque preventivo y lanzó un mensaje claro: hablar, denunciar y no encerrarse. El cierre —“todo tiene solución menos la muerte”— dejó al teatro entre la emoción y la reflexión, demostrando que la apuesta por el humor negro no está reñida con el contenido.
El carrusel de cupletinas devolvió la temperatura humorística del pase. La chirigota encadenó un bloque sostenido de cuplés basados en el disparate sanitario, la política convertida en chiste fino y un crimen descuartizado que cerró con un juego de palabras que subió el nivel del remate. El Melli volvió a demostrar su habilidad para sostener el chiste corto y el doble sentido, mientras el grupo remaba con solvencia hacia un estribillo que entró con facilidad en el teatro.
El popurrí mantuvo el mismo registro, alternando humor fúnebre, referencias al protocolo funerario y juegos escénicos con los nichos. La última parte elevó el mensaje con una defensa del disfrute vital antes de que “el miedo te encierre”, un cierre coherente con la tesis del tipo: la muerte como excusa para vivir más y mejor. El resultado global fue el de un pase eficaz, bien ejecutado y con lectura competitiva favorable. La chirigota recupera terreno y vuelve a la conversación tras el traspié del año anterior.
Valoración: buena



















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