Navantia celebra en Puerto Real el bautizo del A-21 Poseidón para la Armada
El bautizo del A-21 Poseidón se ha celebrado tras su puesta a flote en el astillero; el buque apoyará el rescate de submarinos y operaciones a 3.000 metros de profundidad

El astillero de Navantia en Puerto Real ha celebrado el 18 de septiembre el bautizo del A-21 Poseidón, el nuevo Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática (BAM-IS) de la Armada. La unidad, destinada al salvamento y rescate de submarinos y al apoyo de operaciones de buceo, había sido puesta a flote durante la misma semana mediante el llenado del dique.
La ceremonia tuvo lugar en la dársena del dique y contó como madrina con María Dolores Higueras Rodríguez, primera arqueóloga subacuática de España. La bendición del barco, de acuerdo con la tradición de la Armada, corrió a cargo del capellán mayor Jairo González Rodríguez, párroco de la Parroquia Vaticana Castrense San Francisco de San Fernando.
Higueras vinculó las futuras funciones del buque con la investigación, el salvamento y la conservación del patrimonio sumergido. Durante su intervención, agradeció su designación como madrina y señaló el valor de aplicar la tecnología de la nueva unidad a la protección de los restos arqueológicos bajo el mar.
El Poseidón sustituirá al buque de salvamento y rescate Neptuno y se convertirá en la principal unidad de la Armada para apoyar las operaciones de buceo. Su adquisición está asociada a la entrada en servicio de los submarinos S-80 y a la necesidad de disponer de medios de asistencia y seguridad para sus dotaciones durante su vida operativa.
Entre sus capacidades se encuentra el transporte de un minisubmarino de rescate, así como la realización de exploraciones e intervenciones mediante vehículos operados de forma remota hasta una profundidad de 3.000 metros. También estará preparado para efectuar trabajos subacuáticos con mezcla de gases a grandes profundidades, reparaciones submarinas y recuperación de objetos sumergidos.
El buque podrá participar además en tareas de búsqueda, localización, detección e identificación bajo el agua, tratamiento hiperbárico de accidentes de buceo y protección del patrimonio arqueológico sumergido. Sus funciones incluirán igualmente el adiestramiento de las unidades de buceo, el apoyo a la enseñanza y certificación de la Escuela Militar de Buceo y la asistencia a operaciones navales convencionales.
Según Navantia, el A-21 Poseidón será el primer buque de la Armada con certificación Moship para actuar como unidad nodriza de los sistemas de salvamento y rescate de submarinos de la OTAN y Estados Unidos. Esta certificación permitirá que opere con el NATO Submarine Rescue System (NSRS) y con el Submarine Rescue Diving and Recompression System estadounidense.
El director general de Armamento y Material, almirante Aniceto Rosique, afirmó que la incorporación del barco ampliará la capacidad de la Armada en intervención subacuática, buceo y rescate de submarinos. Rosique encuadró el programa entre las actuaciones destinadas tanto a atender las necesidades de las Fuerzas Armadas como a incorporar nuevas tecnologías a la industria nacional.
El almirante jefe de Estado Mayor de la Armada, Antonio Piñeiro, subrayó la complejidad técnica de la construcción y su relación con la actividad industrial de Puerto Real y la Bahía de Cádiz. El presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, señaló por su parte que las características del Poseidón responden a la colaboración de la empresa pública con el Ministerio de Defensa y la Armada.
El programa de construcción comenzó en 2021 y sostiene un promedio anual de más de 800 empleos entre puestos directos, indirectos e inducidos, de acuerdo con los datos facilitados por Navantia. El director de Negocio de Corbetas y Buques de Acción Marítima de la compañía, Alberto Cervantes, atribuyó el avance del proyecto al trabajo de la plantilla y de las empresas colaboradoras.
Al acto asistieron también la presidenta de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, Belén Gualda; la alcaldesa de Puerto Real, Aurora Salvador, y representantes de la Armada y de Navantia. El bautizo y la puesta a flote constituyen una nueva fase dentro de la construcción del buque en las instalaciones puertorrealeñas.


