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Pedro Sánchez asiste en La Línea a la demolición de la Verja de Gibraltar

Redacción 15 julio, 2026 4 minutos de lectura

El presidente del Gobierno participa este 15 de julio en el acto institucional por la demolición de la Verja de Gibraltar, tras la firma en Bruselas del acuerdo entre la Unión Europea y Reino Unido que redefine los controles fronterizos en el paso con el Peñón.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asiste este miércoles 15 de julio en La Línea de la Concepción al acto institucional de demolición de la Verja de Gibraltar, en un gesto simbólico que marca la entrada en vigor del nuevo marco acordado entre la Unión Europea y Reino Unido tras el Brexit.

El acto estaba previsto inicialmente para el lunes 13 de julio, pero fue aplazado debido al desplazamiento del jefe del Ejecutivo a Almería por el incendio declarado en Los Gallardos. Finalmente, la demolición se celebra un día después de que en Bruselas se haya formalizado la firma del acuerdo alcanzado el pasado mes de diciembre entre ambas partes.

La firma tuvo lugar este martes en la capital belga y corrió a cargo del comisario europeo Maros Sefcovic y del secretario de Estado británico para Europa, Stephen Doughty. En el acto estuvieron presentes también el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo.

La demolición de la Verja de Gibraltar supone el fin de un elemento que durante más de un siglo ha simbolizado la separación física entre el Peñón y el Campo de Gibraltar. Construida en 1909 por decisión del Gobierno británico en el istmo que une Gibraltar con la península, la Verja adquirió especial relevancia en 1969, cuando el régimen franquista ordenó el cierre total del paso.

Aquel 8 de junio se interrumpió el tránsito diario de trabajadores y residentes en ambos sentidos, además de suspenderse las comunicaciones telefónicas y marítimas. La reapertura parcial no llegó hasta diciembre de 1982, con la autorización del paso de peatones, mientras que el tránsito de vehículos no se restableció hasta febrero de 1985.

El cierre dejó una huella profunda en muchas familias de La Línea y Gibraltar, que durante años no pudieron cruzar los pocos metros que separan ambos territorios. Para reencontrarse, algunos vecinos tenían que desplazarse hasta Marruecos y regresar por ferry a Algeciras, ante la imposibilidad de cruzar directamente la frontera.

Aunque no volvió a producirse un cierre completo, en 2014 se registró un nuevo episodio de tensión con el refuerzo de los controles fronterizos, lo que provocó largas colas y retrasos para los alrededor de 15.000 trabajadores transfronterizos que cruzan a diario.

Con el nuevo tratado, desde este 15 de julio quienes crucen por tierra entre España y Gibraltar ya no tendrán que mostrar el pasaporte en el paso fronterizo ante la Policía Nacional y las autoridades gibraltareñas. Los controles se trasladan al aeropuerto del Peñón, donde la Policía Nacional verificará que los pasajeros que lleguen por vía aérea cumplen los requisitos para acceder al espacio Schengen, tras un primer control de las autoridades locales.

En el puerto de Gibraltar no se desplegarán agentes españoles. Las autoridades gibraltareñas han suprimido las conexiones regulares de ferry con Marruecos, de modo que, en caso de llegada de embarcaciones privadas, los pasajeros serán trasladados al aeropuerto para el control correspondiente.

Desde el Gobierno gibraltareño se ha precisado que no desaparece todo el perímetro fronterizo. El único tramo sin valla será el de aproximadamente 150 metros por el que tradicionalmente han cruzado los peatones. En paralelo, se está retirando la antigua alambrada para instalar una nueva valla de alta seguridad en otra línea del perímetro.

Las autoridades del Peñón han anunciado un refuerzo de la presencia policial y de los sistemas de videovigilancia en la zona para garantizar la seguridad y el control de accesos.

El acto de este miércoles en La Línea escenifica así el inicio de una nueva etapa en la relación transfronteriza en el Campo de Gibraltar, con cambios prácticos en los controles y un gesto simbólico sobre un elemento que ha marcado la historia reciente de la comarca.