ADN sostiene su candidatura en la Final del COAC 2026 desde la potencia coral y el empaque escénico
El coro de Juan Manuel Moreno Gandúl y Luis Rivero defiende en la Gran Final del COAC 2026 una propuesta sólida en lo musical, con una idea reconocible y letras correctas que no terminan de desequilibrar la noche
El coro ADN regresó a la Gran Final del COAC 2026 reafirmando el sello que lo ha acompañado durante todo el Concurso: una propuesta de gran consistencia musical y escénica, sustentada en el trabajo coral y en un montaje cuidado, por encima del impacto literario de sus coplas. El grupo gaditano, con autoría de Juan Manuel Moreno Gandúl y Luis Manuel Rivero Ramos y dirección de Laura Rivero Ramos, volvió a mostrar en el Gran Teatro Falla un alto nivel de afinación, volumen y cohesión.
La actuación se enmarca en una Final marcada por la igualdad entre coros, donde cada detalle cobra especial importancia. En ese contexto, ADN opta por no salirse de su línea habitual y refuerza su identidad desde la seguridad interpretativa y el rigor musical. La idea del repertorio, una fábrica simbólica que repuebla Cádiz a partir del ADN gaditano, se mantiene clara y reconocible durante todo el pase, sirviendo de hilo conductor para las distintas piezas.
Desde la presentación, el coro impone presencia. El arranque confirma el buen estado vocal del conjunto, con un sonido compacto y bien equilibrado, que llena el teatro sin estridencias. La puesta en escena acompaña con sobriedad, reforzando el concepto sin robar protagonismo al conjunto coral. No se busca el golpe inmediato, sino establecer una base firme desde la que desarrollar el repertorio.
Los tangos concentran buena parte del peso literario de la actuación. El primero aborda un asunto político de actualidad, comparando el caso Ábalos con la gestión de la dana en Valencia por parte de Carlos Mazón. La copla intenta una lectura equidistante entre izquierda y derecha, pero el planteamiento resulta forzado y poco preciso, diluyendo el mensaje y restándole contundencia. La idea se entiende, pero no termina de cuajar ni de generar un remate claro.
Más acertado resulta el segundo tango, de carácter personal, dirigido al hijo del autor. La letra adopta un tono de consejo paterno ante la adolescencia, incorporando un mensaje explícito contra el machismo, la homofobia y el racismo. Aquí el coro conecta desde lo emocional, con una copla más reconocible y mejor armada, que encuentra respaldo en la interpretación y en la musicalidad del grupo. Sin ser una letra determinante, sí se percibe como uno de los momentos más sinceros del pase.
En la tanda de cuplés, ADN ofrece un rendimiento desigual. El primero parte de la polémica generada por un audio de WhatsApp con mensajes machistas contra el jurado, integrándolo en la idea de la fábrica que “falla” en el control de calidad al crear a “un gachón”. La lectura del contexto es rápida y eficaz, funcionando por actualidad y por encaje con el tipo. El segundo cuplé, centrado en vídeos creados con inteligencia artificial y rematado con un gol ficticio del Cádiz CF, resulta más previsible y pierde fuerza en una Final donde el margen de error es mínimo.
El estribillo y los tramos de transición cumplen su función dentro del conjunto, sin destacar especialmente, pero manteniendo la coherencia del discurso. El coro no se dispersa ni rompe el ritmo del pase, apostando por una regularidad que evita altibajos, aunque también limita la aparición de momentos especialmente memorables.
En el apartado interpretativo, ADN vuelve a situarse entre los coros más fiables del Concurso. La afinación es precisa, el empaste vocal está muy trabajado y el volumen se maneja con inteligencia, permitiendo que las voces se escuchen limpias incluso en los momentos de mayor intensidad. El montaje musical es, una vez más, el principal valor del grupo, sosteniendo una actuación que se percibe madura y bien ensayada.
El balance final deja una actuación firme y competitiva, pero sin el impacto literario necesario para marcar distancias claras en una Gran Final exigente. ADN confirma su nivel y su solvencia como coro, apoyándose en la música y en la puesta en escena más que en unas letras que, siendo correctas, no terminan de desequilibrar el Concurso.
En una noche donde cada detalle cuenta, el coro gaditano defiende su propuesta con profesionalidad y coherencia, consolidando su posición entre los nombres destacados del COAC 2026, aunque sin firmar un pase decisivo que incline la balanza a su favor.























