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Chipiona investiga la causa del cierre de la playa de Micaela por contaminación microbiológica

Redacción 1 septiembre, 2026 3 minutos de lectura

El cierre de la playa de Micaela se mantiene desde el 27 de agosto tras detectarse E. coli y enterococos; una nueva toma de muestras está prevista para el 1 de septiembre

El Ayuntamiento de Chipiona ha abierto una investigación para determinar el origen de la alteración microbiológica que mantiene cerrada al baño la playa de Micaela desde el 27 de agosto. La zona continúa con bandera roja después de que los últimos análisis volvieran a registrar valores incompatibles con la autorización del baño.

El cierre de la playa de Micaela se prolonga así tras la detección de bacterias Escherichia coli (E. coli) y enterococos. La Junta de Andalucía comunicó que la concentración de los parámetros microbiológicos era superior a la establecida para garantizar la calidad de las aguas y que podía suponer un riesgo para la salud de los bañistas.

Micaela es la única de las cinco playas de la provincia de Cádiz que fueron clausuradas al baño la semana pasada que continúa sometida a esta restricción. La prohibición afecta a esta zona de baño desde el último fin de semana de agosto, en plena temporada estival.

Desde la primera detección de las bacterias se han realizado dos nuevas analíticas. La primera ofreció resultados situados dentro de los parámetros establecidos, pero la segunda volvió a reflejar valores que impiden reabrir la playa, según la información difundida por el Ayuntamiento.

Para el 1 de septiembre está prevista una nueva toma de muestras. Los resultados podrían conocerse en un plazo aproximado de dos o tres días y servirán, junto con las indicaciones de la autoridad sanitaria, para decidir si se dan las condiciones necesarias para levantar la prohibición temporal.

Mientras continúa el seguimiento, el Consistorio trata de esclarecer la procedencia de la contaminación. Entre las posibilidades que se analizan figura la eventual entrada de algún vertido a través de la red de aguas pluviales o desde el entorno del arroyo de Antonaria, aunque el Ayuntamiento señala que todavía no existen evidencias técnicas que permitan atribuir la incidencia a una causa concreta.

El Gobierno municipal sostiene que la red de aguas fecales no está conectada directamente con la playa. Según su explicación, las aguas residuales son conducidas a la estación depuradora, donde reciben el tratamiento correspondiente antes de llegar a su destino final, por lo que descarta la existencia de una tubería de aguas fecales que desemboque directamente en la zona de baño de Micaela.

El Ayuntamiento también evita establecer una relación entre los resultados microbiológicos y episodios de lluvia registrados anteriormente mientras no exista una confirmación técnica. La investigación incluye el análisis de la información disponible sobre las circunstancias que pudieron concurrir en los días previos a la detección de las bacterias.

Si las comprobaciones determinan que se produjo un vertido ilegal o alguna actuación relacionada con la alteración de la calidad del agua, el Consistorio asegura que trasladará los hechos a los organismos competentes para que se depuren las posibles responsabilidades.

La incidencia está siendo objeto de un seguimiento específico por parte de los servicios municipales en coordinación con la Junta de Andalucía y las autoridades competentes. El Ayuntamiento afirma que este tipo de resultados no es habitual en las aguas de baño de Chipiona y que los controles realizados durante esta temporada y en años anteriores han registrado, con carácter general, parámetros sanitarios adecuados.

La restricción permanecerá vigente hasta que los análisis confirmen que el agua reúne de nuevo las condiciones sanitarias exigidas. Hasta entonces, continúa prohibido el baño y se mantiene izada la bandera roja en la playa de Micaela.