Cómo funciona el modelo español de trasplantes, referente mundial desde hace tres décadas
España mantiene el liderazgo global en donación y trasplantes gracias a un sistema público, coordinado y basado en la figura del coordinador hospitalario

El denominado modelo español de trasplantes agrupa un conjunto de medidas normativas, organizativas y sanitarias que permiten que cualquier paciente pueda acceder a un trasplante en condiciones de equidad. Su base normativa es la Ley de Trasplantes de 1979, que ha sido actualizada en distintas ocasiones para adaptarse a los avances científicos. La estructura sanitaria del Sistema Nacional de Salud, de financiación pública y acceso universal, constituye el otro pilar del modelo.
La Organización Nacional de Trasplantes coordina la política de donación y trasplante a escala estatal, armonizando la actuación entre la administración central y las comunidades autónomas. Junto a este nivel existe una red de hospitales autorizados para la obtención y trasplante de órganos, que deben cumplir requisitos específicos y contar con unidades de coordinación de trasplantes.
Una de las claves del modelo es la figura del coordinador hospitalario, generalmente médico intensivista. Este profesional lidera el proceso desde el ámbito hospitalario y actúa como enlace entre familiares, equipos clínicos, unidades de cuidados intensivos y organismos de coordinación. La existencia de esta figura ha permitido sistematizar la detección de posibles donantes, asegurar la calidad del proceso y mejorar la formación de equipos clínicos.
La donación se rige en España por los principios de altruismo, voluntariedad, confidencialidad, anonimato y ausencia de lucro. La legislación establece el consentimiento presunto, lo que significa que toda persona es donante salvo que haya expresado la voluntad contraria. No obstante, el procedimiento contempla mecanismos para respetar la voluntad del fallecido mediante la consulta con familiares y personal asistencial.
Además de la donación de órganos tras el fallecimiento, la legislación española contempla la donación de vivo cuando el procedimiento es médicamente viable. En estos casos se exigen condiciones estrictas, como la mayoría de edad y la buena salud del donante, además de un proceso de información y garantías que protege los derechos tanto del donante como del receptor.
España también cuenta con un sistema regulado de donación de células y tejidos, entre ellos la médula ósea. La inscripción como donante se realiza de forma voluntaria y altruista, y la donación no está remunerada. La regulación española prohíbe expresamente cualquier contraprestación económica directa o indirecta en el ámbito de la donación.
El liderazgo internacional español se refleja también en iniciativas normativas impulsadas en organismos multilaterales. España tuvo un papel determinante en la resolución de la OMS sobre disponibilidad ética de células, tejidos y órganos humanos, y participó en la Declaración de Santander durante la Presidencia española de la Unión Europea, que sentó las bases de la hoja de ruta global para los trasplantes.
Los datos más recientes confirman el liderazgo español en donación y trasplante de órganos frente a otros países con sistemas avanzados como Estados Unidos, Portugal o Italia. La estructura sanitaria, la coordinación entre administraciones y hospitales, el nivel de dotación del personal clínico y el reconocimiento de la figura del coordinador hospitalario son elementos señalados de forma recurrente por organismos internacionales para explicar los resultados del modelo.
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