La campaña estatal contra incendios forestales 2026 se adelanta al 1 de junio ante el aumento del riesgo
La campaña estatal contra incendios forestales 2026, aprobada por el Consejo de Ministros, refuerza medios y estrena un nuevo índice meteorológico mientras las autoridades insisten en las medidas de prevención ciudadana ante un verano de altas temperaturas.

El Gobierno ha adelantado al 1 de junio la campaña estatal contra incendios forestales 2026 tras constatar un aumento de los siniestros y de la superficie afectada durante el pasado año y en los primeros meses del actual. La decisión se adoptó después de evaluar los datos de 2025 y las previsiones meteorológicas para el verano, marcadas por temperaturas elevadas y escasez de precipitaciones.
El nuevo Plan de Prevención y Lucha contra los Incendios Forestales fue aprobado en el Consejo de Ministros del 9 de junio y contempla un refuerzo de los medios materiales y de la coordinación entre administraciones. Las comunidades autónomas mantienen las competencias en prevención y extinción, mientras que el Estado despliega medios de apoyo.
Según los datos facilitados por el Ministerio del Interior, en 2025 se registró un incremento notable tanto en el número de incendios como en la superficie forestal afectada. La evolución entre el 1 de enero y el 15 de mayo de 2026 también ha sido desfavorable, lo que confirma una tendencia al alza en un contexto de episodios de calor prolongados.
Entre las novedades de la campaña estatal contra incendios forestales 2026 figura la puesta en marcha de un nuevo índice de peligro de incendios desarrollado por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Este sistema incorpora variables como temperatura, humedad y viento, junto a otros parámetros como el estado de la vegetación, la humedad del suelo y los tipos de superficie. El objetivo es ofrecer información más precisa a los servicios de prevención y extinción.
El plan incluye además la implementación completa en 2026 de mejoras en las condiciones laborales de las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF), que intervienen en grandes incendios en apoyo de las comunidades autónomas.
Más allá del despliegue institucional, las autoridades insisten en la importancia de la prevención ciudadana, especialmente en provincias como Cádiz, donde las altas temperaturas y el viento pueden favorecer la propagación del fuego durante el verano.
La mayoría de los incendios forestales tiene origen humano, ya sea por negligencias —como quemas agrícolas sin control, colillas mal apagadas o uso de pirotecnia—, por causas fortuitas o de forma intencionada. También pueden producirse por causas naturales, como la caída de rayos.
Entre las recomendaciones básicas se encuentra no arrojar cigarrillos ni basura en el monte, evitar encender hogueras o fuegos en terrenos forestales y respetar las normas autonómicas sobre periodos autorizados para la quema de rastrojos. También se aconseja acampar únicamente en zonas habilitadas y avisar inmediatamente al 112 si se detecta un fuego incipiente.
En caso de encontrarse cerca de un incendio, se recomienda alejarse en dirección opuesta al humo, no internarse en el monte y seguir siempre las indicaciones de las autoridades. Si el fuego es pequeño, solo debe intentarse su extinción si no supone un riesgo personal. Cuando el incendio adquiere mayor entidad, la prioridad es ponerse a salvo.
Para viviendas situadas en entornos rurales o próximos a zonas forestales, se aconseja mantener limpios de maleza los accesos y tejados, no realizar quemas en días de calor o viento y contar con un plan de evacuación. Si el fuego se aproxima a una casa, se pueden mojar tejados y alrededores, cerrar puertas y ventanas y desconectar los suministros, siempre siguiendo las instrucciones oficiales. En caso de orden de evacuación, debe atenderse de inmediato.
Las autoridades recuerdan que la prevención es clave para reducir el número de incendios y minimizar sus consecuencias ambientales, económicas y sociales. Con el inicio anticipado de la campaña y el refuerzo de medios, el objetivo es mejorar la capacidad de respuesta ante un verano que se prevé especialmente sensible al riesgo de fuego.






