‘Las muñecas’ refuerzan el discurso feminista con mensaje duro y solvencia vocal en el COAC 2026
La comparsa gaditana presentó un tipo Barbie-Ken para cuestionar los mandatos sobre el cuerpo y la mujer, con un segundo pasodoble de alto voltaje y un popurrí que sostuvo la tesis en el Gran Teatro Falla
La comparsa gaditana ‘Las muñecas’, con letra de Roberto Fabio Gómez Durán y Carolina Mateo Parra, música de Aroa Gómez Ripoll y José Juan Pastrana Fernández y dirección de Aroa Gómez Ripoll, inauguró su participación en las preliminares del COAC 2026 con un pase centrado en la representación del cuerpo femenino y en la crítica a los mandatos sociales que lo moldean. La agrupación, continuación del proyecto presentado en 2025 con ‘La mala’, llegó con un tipo que remitía al universo Barbie y Ken como marco para articular una reflexión sobre imagen, deseo y presión cultural.
La presentación situó la escena desde la penumbra y el espejo. Las comparsistas se dirigieron al “espejito” para interrogar el prototipo de mujer perfecta y admitir el vacío emocional que acompaña a la apariencia. La pieza estableció la tesis: la muñeca como objeto, la mujer como producto, la sociedad como fabricante. El público comprendió desde el primer minuto que el universo pop no era en esta ocasión accesorio estético, sino dispositivo crítico.
El primer pasodoble entró en terreno directamente político. La letra abordó el debate sobre el papel de las mujeres en el Carnaval y, en particular, en la comparsa. El texto cuestionó la nostalgia del “carnaval de antes”, las resistencias dentro del propio concurso y el desprecio hacia las letras feministas en redes sociales. La pieza reivindicó el derecho a la copla como herramienta política y defendió la presencia de mujeres no sólo como intérpretes, sino también como autoras y directoras. El cierre insistió en la necesidad de que las futuras generaciones normalicen lo que aún hoy provoca incomodidad en parte del público.
El segundo pasodoble fue el momento más álgido del pase. La letra partió del relato de una madre que trabaja en la limpieza para sostener a sus hijas y desembocó en un retrato duro sobre prostitución, miseria y doble moral masculina. La pieza evitó el sensacionalismo y se apoyó en el contraste entre la humillación pública de la mujer y la legitimidad social del putero de barrio. El teatro respondió con intensidad y un aplauso que denotó reconocimiento al riesgo y a la valentía del texto. En clave de concurso, es una de las letras más contundentes de las preliminares y candidata a permanecer en la memoria del certamen.
Los cuplés, dedicados al pregón del orgullo y a la política municipal, transitaron por una línea más ligera. La agrupación jugó con la figura de la “Femi Barbie” y articuló pequeñas escenas humorísticas sobre cofradías, curas y discrepancias culturales. El remate incorporó un guiño a la dificultad de encontrar políticos sin mácula, así como referencias cotidianas a dentistas, serenos y contraseñas de wifi. El estribillo mantuvo el tono pop y permitió reintroducir el universo Barbie-Ken. Sin ser un tramo brillante, cumplió y no introdujo ruidos en el relato del pase.
El popurrí sostuvo la tesis inicial con mayor variedad temática. La agrupación describió el itinerario vital de la muñeca desde el escaparate a la autonomía, cuestionando la educación diferencial entre niños y niñas. Hubo pasajes dedicados al juego, al afecto, a la identidad y a la libertad para decidir con quién bailar y a quién abrazar, con una mirada en la que el juego infantil se convierte en alegoría del consentimiento. El cierre se desplazó hacia la edad adulta con una cuarteta sobre el amor más allá de la apariencia: arrugas, cicatrices, pieles abiertas, posparto y menopausia. La pieza concluyó con una afirmación de autoestima: “Pues ya me quiero yo”, reivindicando el derecho al propio cuerpo sin necesidad de validación externa.
En el plano interpretativo, ‘Las muñecas’ mostraron una afinación sostenida y un empaste más sólido que en 2025. La dirección escénica acompañó con carácter y la vocalización permitió que el mensaje llegara sin obstáculos. La puesta en escena, con variaciones cromáticas y elementos propios del imaginario Barbie, aportó textura visual sin caer en el gag ni en la parodia superficial. El público escuchó, aplaudió y premió el riesgo, lo que en una comparsa de tesis constituye un activo en preliminares.
En clave competitiva, el grupo confirmó crecimiento. La autoría presentó un discurso más decidido y menos condescendiente que el del curso anterior. Si el jurado compra tesis, pueden situarse en zona de semifinal con aspiración remota pero real de final. Su flanco débil continúa siendo el humor, pero su fortaleza reside en la coherencia entre tipo, texto y música.




























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