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Mar. Jul 16th, 2024

Juan Antonio QuiñonesNo sé si saben ustedes que en España lo poquito que funciona es gracias a Ciudadanos. Nunca ha habido en este país una fuerza política que con tan pocos representantes se dé tantos aires de grandeza. Ayer mismo Sergio Romero (no me pongan esa cara, vergüenza debería darles de no conocer a tan ilustre representante) ha dicho que “Hoy comienza el curso en educación infantil con 3.500 plazas más gracias a las exigencias de Ciudadanos” y se ha quedado tan ancho.

El arte de la prestidigitación es lo que tiene. Ahora mismo estamos asistiendo al debate de investidura gracias al tesón de Rivera y los suyos. Nada tiene que ver que Rajoy aceptara el encargo del Rey y estuviera obligado a convocarlo. No sé como hemos podido tener 40 años de democracia sin la supervisión del partido naranja.

Nunca me creo las encuestas, entre otras cosas porque están más cerca de la astrología que de la estadística, pero me da la impresión que debajo del pacto de investidura que firmaron con Rajoy estaba el acta de defunción de Ciudadanos. Tenían la luna al alcance de la mano pero han preferido mirar el dedo. En esta España del siglo XXI existe un espacio en el espectro político para una derecha laica que no sea heredera de la dictadura franquista que es precisamente lo que diferencia al PP de la derecha de cualquier otro país democrático occidental. Fraga, Aznar y Rajoy están más cerca de Erdogan que de Sarkozy o Merkel. Ese era el espacio que Ciudadanos tenía que conquistar pero han optado por el entreguismo. De ahí quizás esa actitud de parecer imprescindible cuando en realidad son irrelevantes.

Para la izquierda la desparación de Ciudadanos como altenativa política a nivel nacional sería una mala noticia a corto plazo porque son votos que volverían al PP que es de donde salieron. Sin embargo a largo plazo sería un alivio. Uno de los motivos por los que en España ha gobernado la izquierda más tiempo que la derecha en democracia no es otro que el tufo a franquismo y a clericalismo que desprenden los populares. Una derecha laica y sin cadáveres en el armario es mucho más difícil de batir, sobre todo en una época en el que el discurso socialdemócrata no cala en el electorado.

Hoy, además del fracaso de Rajoy en su investidura asistiremos al cambio de tercio de la política nacional. Que el gobierno esté en funciones pasará a un segundo plano para centrarse en las campañas vascas y gallegas y solo se empleará como arma arrojadiza de unos y otros para arañar un puñado de votos.

Espero que para el viernes que viene los políticos locales se hayan incorporado a sus respectivos puestos y ofrezcan algo que se pueda comentar. Si no me veo hablando del Tricentenario que es lo que le encargan a uno cuando no es capaz de gestionar los asuntos relevantes.

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