El Hospital de Puerto Real apuesta por la ergoespirometría para una adecuada prescripción de ejercicio físico a pacientes con problemas cardiorrespiratorios

Esta prueba de esfuerzo cardiopulmonar permite conocer a la Unidad de Rehabilitación Cardiorrespiratoria, de forma no invasiva y fiable, la relación entre aparato cardiovascular, respiratorio y muscular

La Unidad de Rehabilitación Cardiorrespiratoria del Hospital Universitario de Puerto Real realiza en sus consultas desde el pasado mes de  septiembre una de las técnicas más valoradas por los deportistas, la ergoespirometría; se trata de una prueba de esfuerzo cardiopulmonar (CPET), que se ha convertido en una importante herramienta para estudiar la respuesta fisiológica integrada en los sistemas cardiovascular, respiratorio, hematológico, metabólico y músculo-esquelético. 

La ergoespirometría permite a la Unidad de Rehabilitación Cardiorrespiratoria conocer de una manera no invasiva y fiable la relación entre el aparato cardiovascular, el respiratorio y el muscular para establecer cómo han de ser los entrenamientos físicos de los pacientes. Esta prueba se realiza bajo la supervisión del cardiólogo, un enfermero y una auxiliar de Enfermería.

A la hora de prescribir programas de entrenamiento físico a pacientes con patologías como la cardiopatía isquémica, la insuficiencia cardiaca, la hipertensión pulmonar o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), en las unidades de Rehabilitación Cardiorrespiratoria cada vez está más extendida la utilización de la ergoespirometría, una técnica que permite valorar la capacidad de ejercicio del paciente a través de una prueba de esfuerzo con análisis de gases espirados.

La ergoespirometría está recomendada por todas las guías de actuación (europea, americana y canadiense) como tratamiento de primera elección en la prescripción de los programas de entrenamiento físico para la rehabilitación cardiorrespiratoria. 

Entre sus ventajas, esta prueba de esfuerzo, como se ha mencionado, permite conocer, de una manera no invasiva y fiable, la relación entre el aparato cardiovascular, el respiratorio y el muscular. Es una herramienta efectiva para, de una manera objetiva, proporcionar a los profesionales de Rehabilitación, Cardiología, Neumología y médicos del Deporte la capacidad funcional de los pacientes y una estimación individualizada del riesgo de morbimortalidad.

Asimismo, sirve de guía para la prescripción de los programas de entrenamiento de rehabilitación cardiorrespiratoria. A juicio de los profesionales de esta unidad, es una herramienta “que nos da muchísima información de dónde puede estar el eslabón perdido en ese engranaje de corazón, pulmón y músculo”.

Unidad de Rehabilitación Cardiorrespiratoria

La Unidad de Rehabilitación Cardiorrespiratoria del hospital portorrealeño está compuesta por un equipo interdisciplinar: el jefe de la unidad es Eduardo Martínez, cardiólogo; Inmaculada Pérez es rehabilitadora; María José Griñolo, fisioterapeuta; Rebeca Pérez, auxiliar de Enfermería; y Joaquín Braojos Ruiz, enfermero. 

Este recurso cuenta con un programa de atención multidisciplinar que comprende una valoración cardiológica previa, en la que evalúa el riesgo del paciente, así como el desarrollo de un plan de rehabilitación individualizado. Dicho plan incluye, entre otros elementos, un programa de ejercicio físico y la educación del paciente orientada hacia el control de los diversos factores de riesgo vascular, como son el tabaquismo, obesidad, hábitos dietéticos y de actividad física o el control del estrés.

El programa se asocia a una serie de beneficios pronósticos que persisten con el paso de los años. Es el caso de la reducción significativa de la mortalidad global, de la mortalidad cardiovascular y de la necesidad de hospitalización por insuficiencia cardíaca o reingresos hospitalarios tras un intervencionismo coronario percutáneo, influyendo tanto en un mejor pronóstico de los pacientes como en su calidad de vida.

Las guías de práctica clínica recomiendan que los pacientes con insuficiencia cardíaca, en ausencia de contraindicaciones o limitaciones para realizar ejercicio físico, deben ser derivados para realizar un programa de Rehabilitación Cardíaca. Los beneficios condicionan un cambio persistente en el estilo de vida de los pacientes con hábitos más cardiosaludables y que, por tanto, van a reflejarse en un mejor control de los factores de riesgo y, a su vez, en un impacto positivo sobre la morbimortalidad a largo plazo.

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